Pecados Mortales!!
Pecados mortales evítalos!!
Contra el primer mandamiento:
Contra el segundo mandamiento:
Blasfemia: Hablar mal de Dios.
Perjurio y falsos juramentos: Jurar de algo que se sabe que no es verdad.
Contra el tercer mandamiento:
Faltar a Misa los domingos y días de guardar.
Contra el cuarto mandamiento:
Faltar el respeto a tus padres.
Contra el quinto mandamiento:
Asesinato
Aborto: Apoyarlo, incentivarlo y, sea el caso, haberlo cometido.
Eutanasia: Apoyarla, incentivarla y, sea el caso, haberlo cometido.
Suicidio: Intento de suicidio.
Escándalo: Generar escándalo por llamar la atención o herir a otras personas.
Uso indebido de drogas
Glotonería: Tener gusto por comer de más a pesar de estar lleno.
Abuso de Alcohol
Terrorismo: Hacer propaganda terrorista y cometer actos terroristas es pecado.
Ira
Extorsión
Adulterio
Contra el sexto mandamiento:
Contra el séptimo mandamiento:
Contra el octavo mandamiento:
Contra el noveno mandamiento:
Contra el décimo mandamiento:
Consejos Reflexivos
Escucha:
Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus. (Proverbios 16:1-2)
Piensa:
No todo lo que idealizamos es lo mejor para nosotros. Por eso, el Señor no siempre nos da lo que pedimos. Sin embargo, Dios nos regala constantemente mucho más de lo que pedimos o imaginamos (Efesios 3:20). El secreto de vivir dependiendo de Dios y confiando en su voluntad es saber escuchar el «sí», el «no» y el «espera» de Dios.
El apóstol Pablo declaró metafóricamente que tenía una espina en la carne, y pidió al Señor tres veces que lo librara de lo que no sabemos exactamente qué era, pero que representaba un gran sufrimiento para Pablo. La respuesta de Dios fue: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» (2 Corintios 12:9a).
Ya sabes cuál fue la reacción de Paulo: Mira: Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (vv. 9-10).
Sólo los que tienen intimidad con Dios pueden vivir en este nivel de fe y sumisión a la voluntad del Señor. La última palabra en todo es siempre la suya. Así que sueña, organízate, estudia, trabaja, ama, pero pon toda tu vida en manos de Dios, confíale todo, estate atento a su Palabra para que tus deseos sean compatibles con ella. Obedece al Señor en todo momento, y Él bendecirá tu camino. ¡El mejor lugar del mundo está en el centro de la voluntad de Dios (Isaías 1:19)!
Ora:
Señor, que prevalezca siempre Tu grandiosa voluntad sobre mis deseos, u objetivos. Que con humildad y disciplina acepte Tus determinaciones en mi vida, sabiendo que de ellas, aún no obteniendo el resultado que quiera, encontraré una lección que deseas que aprenda para producir el fruto que esperas de mí. Que sea siempre Tu voluntad, Padre. Amén.


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